Hablamos en el 50 aniversario de la revista Potencia sobre alquiler de maquinaria

Juan José Torres habla en el 50 aniversario de la revista Potencia. Os ponemos aquí el artículo:

“Cuentan que 50 años no son nada…pero no es cierto. Para el sector del alquiler de maquinaria relacionada con la construcción, industria o eventos, lo es todo. Bastaría preguntar a cualquiera de mis colegas alquiladores por el nombre de seis o siete empresas que lleven

esos 50 años alquilando equipos de cualquier tipo… difícil ¿verdad?
No pretendemos hacer de historiadores, somos alquiladores, pero merece la pena dar cuatro pinceladas de cómo hemos evolucionado. Si miramos 50 años atrás nos encontraríamos en 1964. Está claro que muchas empresas se acordarán de cualquier anécdota de la historia, pero será difícil explicar como era el sector del alquiler entonces, ya que las comunicaciones, infraestructuras, marco legal y demás parámetros necesarios para el funcionamiento de los mercados no eran lo más sencillo del mundo. Consultando a los alquiladores más veteranos, la mayoría indica que llegaron al alquiler de equipos por casualidad. La situación que más se suele repetir es que adquirieron un producto en propiedad para algún trabajo que debían hacer, y eran sus vecinos o conocidos quienes les solicitaban ese equipo para alguna acción puntual. A cambio, el “dame algo de dinero” o “invítame a comer”, eran las frases más repetidas por los pequeños propietarios.

A medida que se repetía el proceso comenzaron a pensar que eso podría ser un extra de sus actividades habituales. En la década de los 70, estas actuaciones empezaron a coger forma. Los movimientos migratorios en España, del campo hacia las ciudades, obligó a los ayuntamientos y comunidades a la creación de viviendas a gran velocidad. Los constructores ya no podían hacerlo todo ellos mismos y empezó la especialización.

Profesionales de distinta índole requerían de equipos en diferentes obras y en el mismo día. Ya no podían trabajar únicamente con sus propios equipos, por lo que la demanda del alquiler empezó a ser grande. Es fácil encontrar crecimientos del 70% u 80% en las primeras empresas dedicadas exclusivamente a alquilar. Ni siquiera la llamada primera crisis del petróleo pudo frenar en exceso una demanda que empezaba a ser importante.

Llegaron los 80, comenzando en España la creación de infraestructuras y obra pública a velocidad de vértigo. La inversión extranjera se notó en el tejido industrial. Aparecieron grandes multinacionales en sectores como el del automóvil, alimentación, químico, etc. Estas grandes industrias requirieron de recursos humanos, lo que fomentó aún más la edificación de viviendas junto a las ciudades. Las reivindicaciones laborales en medidas de seguridad e higiene también tuvieron aquí su inicio.

Aparecieron, por tanto, nuevas demandas para los alquiladores en el sector de la industria y crecimos a velocidad de crucero en la construcción. El turismo era ya un motor económico de importancia, y no solo por el sol y la playa, por lo que se edificaron hoteles, se crearon servicios para los turistas y se organizaron eventos aprovechando los grandes atractivos que siempre han existido en España.

Nuevos mercados, por tanto, para el alquilador, que a estas alturas cada vez es más profesional, pero que no acaba de dispararse por las dificultades aún existentes para obtener crédito a precios razonables. Los años 90 traen la explosión de nuestro sector. Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla mostraron definitivamente al mundo las infinitas posibilidades de este país.

La crisis del 93 fue dura, pero corta en tiempo. La banca disparada hizo que muchos alquiladores sobrevivieran con un apalancamiento financiero razonable. Con el fin de la cri

sis…¡Alquílalo todo! Fueron años en los que no se pudo cubrir la demanda. Crecimientos de facturación simplemente alucinantes. Los clientes te planteaban alquilar cualquier equipo, desde maquinaria simple hasta líneas de producción completas.

Velocidad de infarto hasta el más que famoso 2008. Líneas de crédito abiertas, leasing a destajo, fabricantes que no fueron capaces de abastecernos en plazo, clientes que debían esperar para contar con nuestros equipos. Los beneficios increíbles e impensables sólo unos pocos años antes, fueron añorados en esos momentos.

En septiembre de 2008 quiebra Lehman Brothers Holdings Inc. Fue la debacle. Los números rojos aparecen al final de nuestros balances y pasamos de los aproximadamente 977.000 visados de obra nueva en el año 2007 a los 35.000 de 2013. No creo que debamos enjuiciar que pasó ni quién o quienes fueron los responsables. Los alquiladores empezaron a sufrir y el acceso al crédito desapareció. La peregrinación por las entidades bancarias fue una constante en las empresas españolas y los alquiladores no fuimos una excepción. Los líderes de nuestro sector en cuanto a volumen de facturación sufrieron sobremanera la crisis. Los alquiladores pequeños comenzaron a desaparecer o refugiarse en un estado de letargo bajo mínimos. Como bien sabéis, la gran mayoría de empresas de alquiler en España son familiares, por lo que, mientras la familia viva, la empresa seguirá ahí. Endeudada, temerosa y dolorida; pero también valiente, innovadora, reinventándose y paciente.

El futuro a corto plazo no es previsible. La actividad pasa por una montaña rusa. Aquellos alquiladores que diversificaron y profundizaron en el sector de la industria, o que abordaron el sector de eventos, parece que respiran con más tranquilidad. Algunos especialistas empiezan a hablar de 200.000 visados de obra nueva hacia el año 2017. La obra pública parece que no puede tardar en volver. La industria sigue estable, lenta, pero siempre segura. Y los eventos van a más, por lo que el optimismo está volviendo.

Sabemos todo acerca de nuestras empresas. Parámetros que jamás habíamos observado ahora los podemos recitar de memoria. El EBITDA está olvidado y la Tesorería es la reina de los consejos de administración o los consejos familiares que rigen nuestras empresas.

Desde mi punto de vista, la especialización es absolutamente vital. Basta darse un paseo por los grandes alquiladores europeos para ver que tu interlocutor cambia en función del producto que quieres alquilar. No hablarás con la misma persona si quieres alquiler una grúa torre, un elevador, una bomba, un grupo electrógeno, un rodillo compactador o un baño químico. La especialización nos lleva a tener clientes perfectamente asesorados, a unos precios razonables y a niveles de servicio muy altos.

En estos momentos, nuestros parques de maquinaria han disminuido mucho y han envejecido por tantos años de crisis sin inversión posible. Nadie, absolutamente nadie, puede ya cubrir demandas elevadas. Es el momento del “nosotros”, el tiempo del “yo” terminó. Y en esta fase el movimiento asociativo empresarial es de vital importancia. Debemos vernos a menudo, hablar, compartir, modificar, unir, incluso pelear contra la adversidad juntos. Asociaciones empresariales se muestran como el lugar de encuentro de alquiladores de toda índole, grandes y pequeños, generalistas o especializados, todos tenemos cabida y de nuestra unión saldrán marcos legales coherentes, mejoras en competitividad, I+D+i constante, reducciones de costes generales y un sinfín de beneficios que tener siempre presentes. Cincuenta años para nuestro sector lo han sido todo prácticamente. De no existir, a existir. De los pioneros, que todos podemos nombrar con mayor o menor dificultad, a la actual situación, donde podemos encontrar a una empresa que esté alquilando bienes de consumo en cualquier localidad española (con total seguridad si la población es superior a los 15.000 habitantes). Evidentemente, no podemos denominarlos a todos alquiladores, porque muchos de ellos complementan sus negocios de pinturas, maquinaria de agricultura, suministro industrial o suministro de construcción con unos pocos equipos en régimen de alquiler.

Ser alquilador es mucho más. Es asesorar a los clientes frente al “esto es lo que tengo”. Es formar al personal como técnico especializado que nos da el famoso valor añadido frente “al ahí tiene usted el equipo y búsquese la vida”. Es imponer la seguridad de las personas en el uso de los equipos, por encima de todas las cosas, frente al todo vale por conseguir dinero. Es colaborar con fabricantes en la mejora de los equipos frente a la adquisición de cualquier cosa económica que dé un rendimiento interesante. Es mostrar a tus colegas competidores las ganas de hacer las cosas bien frente a la ira por el contrato perdido. Es formar e informar a nuestros clientes en busca de un nivel de calidad alto frente a la oferta más barata posible para elevar nuestras cifras de ingresos a costa del margen que nos mantiene vivos. Es guiar a la Administración en creación de normativas importantes y coherentes frente al bordear leyes con el fin de lucrarnos. Ahora desde la Confederación del Alquiler, CONFALQ, donde aglutinamos por el momento a ASEAMAC, FANA- GRUMAC y ANAPAT, pero donde desde hace muchos años venimos trabajando para el reconocimiento de estos valores, buscamos identificar a operadores de calidad, que aporten valor añadido a un mercado en dificultades serias como es el español.

Dentro de ese trabajo debemos reconocer al Grupo TPI. Cualquiera de los valores nombrados podemos encontrarlos dentro de sus publicaciones sectoriales. Artículos completos y complejos de apoyo al sector del alquiler, páginas y páginas de formación en seguridad e higiene, zonas dedicadas a fabricantes y sus novedades, aportaciones de clientes de referencia, estudios de la situación de determinados mercados en España y fuera de ella, normativas recién publicadas… Todo este esfuerzo del Grupo TPI por implicarse en nuestro sector o en otros, durante nada más y nada menos que 50 años, merece nuestra más sincera felicitación, apoyo, reconocimiento y comprensión.

Existe la costumbre de desearse suerte. Winston Churchill definió la suerte como “el cuidado de los detalles” y nuestro Pablo Picasso dijo que “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. Esto es lo que el Grupo TPI ha hecho durante sus primeros 50 años de vida y a buen seguro seguirá haciendo para alcanzar muchos años más. ¡Felicidades!”

TST Torres Servicios Técnicos - consultas@tstservicios.com

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